Acabo de terminar la carrera especializándome en Ingeniería de Diseño Industrial y Desarrollo del Producto. Y estoy realizando el TFG en una startup poco conocida, pero con gran futuro por delante. Comencé en ella, como todo ingeniero primerizo, con miedo a no encajar. A no saber hacer las especificaciones que me mandasen. A no estar a la altura de lo que pedían.

Pero, con el tiempo, tengo que agradecer haber conocido a personas que durante mi estancia y mi recorrido hasta ahora en la empresa me han apoyado y me han hecho ver lo que puedo llegar a hacer. Y, además, ayudarnos unos a los otros como buen equipo que estamos formando.

El valor de luchar por lo que quieres

Es cierto que es difícil encajar en un ambiente formado. Que es difícil saber entender a la gente, ponerse en su situación, observarles, ser de culturas diferentes, de pensamientos completamente distintos y diferentes recorridos por la vida. Da gusto y satisfacción que se te presenten personas que, como primeriza en este nuevo mundo, te hacen ver la importancia de trabajar y luchar por sacar adelante lo que realmente quieres.

Empecé y terminaré con dos frases que están en mí desde el primer día y las recogí de dos personas que día a día están conmigo en cada momento. Hazlo, no intentes”. “Actúa, no pienses”.

De eso se trata la vida: De hacer cualquier cosa que se te imponga en la vida aún tan difícil como sea, siempre hay que vencer. Y, finalmente, de actuar de la mejor forma posible y rápida para que nadie te pise y poder dominar tu pequeño gran mundo nuevo.