Cuando la fuerza del emprendedor ya no es suficiente, para mí comienza la profesionalización. Consiste en tener un equipo en el que:

  • Nos comuniquemos.
  • Sepamos colaborar.
  • Tengamos unos medios que nos permitan trabajar con eficiencia, que tengamos un plan a corto y a medio plazo.
  • Gestionemos la ilusión y la felicidad.

Tengo un amigo capaz de entrar en un proyecto y lanzarlo al éxito.Su secreto es la comunicación. No le hace falta ser un experto de la materia si sabe escuchar, explicar, exigir, pedir, agradecer, dar,… Tengo mucho que aprender de él pero con su ejemplo, día a día, somos todos un poco mejores.

Yo creo que si nos preguntasen si sabemos colaborar todos diríamos que sí. Pero…. ¿Cuando hacemos un documento lo compartimos desde el principio con el equipo? ¿Creemos que nosotros sabemos siempre como deben ser las cosas? ¿Nos gusta que nos revisen nuestro trabajo? Colaborar es un reto muy difícil y que nunca llegaremos a completar.

El valor del talento

Todos necesitamos tener unos objetivos. Y aunque en una startup éstos varían semana a semana si no antes, el equipo debe tener claro por qué estamos luchando, porque cuando no lo sabemos comienza la dispersión. De nada sirve tener objetivos si no tenemos medios.

La frustración de querer hacer algo y no poder es irreparable. Debemos ser conscientes que nosotros mismos podemos ser la solución. Y es que somos el primer recurso que además no depende de nadie más. (Ya me he liado pero vosotros me entendéis ;-D )

A veces tengo la sensación que el proyecto nunca está satisfecho. Siempre pide más y más. En esos momentos suelo preguntarme cómo estábamos hace un mes. ¿Y hace un año? Normalmente con la primera pregunta es suficiente. Y una sonrisa de felicidad llena mi cara dándome la ilusión para empujar aún más al proyecto. El avance es espectacular pero exige, después, avances imposibles que requerirán de magia para superarlos. Y cuando la magia se convierte en un espectáculo se vuelve a iniciar el círculo.

El proyecto no duerme ni se enfría. Es cierto que hay veces que creemos que es una buena opción. Pero es entonces cuando una simple llamada nos despierta de la ensoñación y nos pone las pilas para una larga temporada.

Por último, un secreto. Hay que saber rodearse de talento. Parece fácil pero nada más lejos de la realidad. En mi caso debo ser miope porque el talento lo he tenido cerca y me ha costado identificarlo. Se ve que no es oro todo lo que reluce. La serendipia ha permitido que ese talento se quede en el equipo. Pero no nos equivoquemos, la serendipia siempre nos pilla trabajando.

¿Que es la serendipia? Para mí son esas circunstancias no planeadas que aportan mucho valor a la vida. La gente lo suele llamar suerte, religión, el destino. Yo lo tengo claro. Son mis ángeles de la guarda, que siempre tiran de mí aunque esté subido en una escalera.